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Asociación Mujeres Constructoras de Condega en Nicaragua

organización feminista comunitaria

La Asociación Mujeres Constructoras de Condega en Nicaragua (AMCC) es una organización feminista comunitaria fundada a finales de la década de 1980 en el municipio de Condega, departamento de Estelí, Nicaragua. La organización ha trabajado por la defensa de los derechos de las mujeres, la educación popular y la memoria. Sus integrantes impulsaron este proyecto como albañilas y carpinteras, teniendo como apuesta política la autonomía económica y la defensa de los derechos de las mujeres cuando son atravesadas por violencias patriarcales, capitalistas y coloniales.

Durante más de tres décadas, la Asociación Mujeres Constructoras de Condega ha desarrollado un trabajo integral que combina formación técnica, organización comunitaria y defensa de los derechos humanos, con énfasis en los derechos sexuales y reproductivos de mujeres y jóvenes. A través de su Escuela de Formación Técnica de Mujeres y el Centro Juvenil Tecnológico y Ecológico, ofrecieron cursos en construcción, carpintería, electricidad, energía solar y otros oficios. Estos cursos ofrecen una reflexión crítica sobre la violencia de género, la maternidad impuesta y la heterosexualidad obligatoria. La organización ha impulsado espacios juveniles feministas que han permitido a muchas jóvenes de zonas rurales fortalecer su autonomía, denunciar violencias y participar activamente en sus comunidades.

El trabajo de la organización también se enfoca en la defensa del territorio a través de la conmemoración y de iniciativas que fomentan una memoria colectiva, con el fin de recuperar los conocimientos locales, promover la construcción con materiales naturales y apoyar la reconstrucción de viviendas y espacios comunitarios, especialmente tras emergencias climáticas. En 1993 la organización abrió su sede en Condega, un centro que se convirtió en referente de la región como fuente de formación técnica y política para mujeres, así como un espacio seguro para organizaciones feministas y un lugar de refugio. Además su trabajo ha implicado la documentación y denuncia de la desigualdad estructural, abuso de poder y empresas extractivas que han empobrecido a diversas comunidades.

En los últimos años, la organización fue objeto de una política de Estado de cierre del espacio cívico en Nicaragua. Tras años de amenazas y presiones, el 27 de mayo de 2022 su personería jurídica fue revocada por decreto presidencial, junto con decenas de otras organizaciones críticas al gobierno. En 2023, en medio de una campaña de confiscación de bienes y criminalización de organizaciones feministas y derechos humanos, su sede fue ocupada y posteriormente confiscada por el Estado. El 26 de marzo de 2026 la organización denunció que el gobierno inauguró un recinto universitario en sus instalaciones. La organización considera que este es un intento por borrar el trabajo de derechos humanos que sus integrantes han realizado durante décadas. Las autoridades de Nicaragua han utilizado en repetidas ocasiones edificios y otros bienes confiscados a organizaciones de derechos humanos y los han convertido en centros educativos. Esta es una estrategia deliberada para fomentar la narrativa que estas medidas son para fines educativos, sin embargo, en realidad, su objetivo es silenciar a voces criticas y a personas defensoras de derechos humanos. A pesar de la confiscación ilegal de su sede, las integrantes de la Asociación Mujeres Constructoras de Condega continúan activas en iniciativas de base, buscando mantener su legado vivo y continuar con su defensa de derechos humanos.